Esta enfermedad ataca principalmente el sistema inmunológico y digestivo del animal, afecta los ganglios linfáticos, la médula ósea y los intestinos. Lo más preocupante es que no siempre se necesita contacto directo entre gatos para que ocurra el contagio. El virus puede ingresar a nuestros hogares a través de la ropa, los zapatos u objetos contaminados.